La educación teológica evangélica en el siglo XXI: Enfrentando los desafíos actuales de la sociedad cubana postmoderna

UTPC

María Victoria Alderete Oliva
Vice Rectora Docente de la UTPC 

El inicio de la educación teológica en la Iglesia Evangélica Pentecostal Asambleas de Dios en Cuba se remonta al año 1938, cuando se estableció el primer Instituto Bíblico Pentecostal en Santiago de Cuba. Este contaba con la matrícula de un solo estudiante, Eolayo Caballero, y dos profesores extranjeros: el Director Lorenzo Perrault y la Maestra Amy Ausherman. Los misioneros Perrault se trasladaron a la capital en el 1939 y comenzaron un segundo curso del Instituto Bíblico Pentecostal, esta vez en la barriada habanera de Lawton, con un pequeño grupo de estudiantes y la ayuda de los misioneros llegados al país. 

Así inició la primera etapa trayectoria educativa que se extendería hasta el año1963 y que involucró a muchos misioneros como Lorenzo y Jessie de Perrault, Louie Stokes e Hilda Refke, Harry Mock y su esposa Rosalina, Kenneth McIntyre, el matrimonio de Louise Jeter y Alva Walker, y al hermano Floyd Woodworth quien dirigió el Instituto Bíblico de Manacas, desde el 1956 hasta su cierre por el gobierno. El Seminario de Manacas contó con una matrícula reducida de estudiantes que respondía a la inminente necesidad de formar ministros nacionales para levantar la obra pentecostal en Cuba.

El 15 de marzo de 1963 marcó una nueva etapa, con el cierre del IBP de Manacas se ordenó a los estudiantes que abandonaran el plantel. A partir de entonces, los cubanos debían asumir los programas educativos y se realizaron incansables esfuerzos para llevar adelante la formación ministerial. En septiembre del mismo año se creó la Escuela Bíblica Presbiterial de Occidente, con cincuenta y cinco alumnos, las clases se daban en el sótano del templo radicado en la calle Infanta esquina a Santa Marta en el municipio Centro Habana en la capital.  En el año 1971 se graduaron los primeros 16 alumnos.

 Para la década del 1970 se decidió trabajar en dos iglesias: se continúa la labor educativa en el templo de Infanta y se abre otro escenario docente en el sótano del templo en Santos Suárez. La iglesia “Fuente de Vida” se convirtió en el escenario del curso especial de Teología de tres años de duración para nuevos ministros; los cuales permanecieron internos en el plantel. En ese mismo período del año 1984, se creó en Ciudad de La Habana el Centro de Estudios para Ministros Presbiterales (CETEMIP) y el primero de enero de 1987 nace el programa de Estudios Dirigidos de Superación Bíblica (EDISUB). La matrícula inicial de EDISUB fue de doscientos ochenta y siete alumnos, y logró establecer una trayectoria constante, resultando en la impresionante cifra de 5078 egresados en todo el país. El avance de la educación teológica era evidente.

 No es hasta el año 1996 que se recoge la entrada de los primeros misioneros foráneos. Posterior al cierre de Manacas desde el 63, llegaron a Cuba los misioneros provenientes del Eastern Pentecostal Bible College de las Asambleas de Dios de Canadá. Traían la misión de contribuir a la formación de los maestros que llevarían adelante el programa de licenciatura cubana. Para esta fecha, comenzó el primer programa nacional de estudios de la Licenciatura en Teología y Biblia de las Asambleas de Dios en Cuba, y el Instituto Bíblico le brindaba colaboración a más de treinta denominaciones evangélicas que enviaban a sus líderes laicos y pastores a estudiar el nivel de Bachillerato en Teología y Biblia (EDISUB). Ya para el año 2000 se reportaban aproximadamente 4500 alumnos distribuidos en los dos programas autóctonos vigentes. 

Es entonces que el 1ro de enero del año 2001 surge la Facultad de Estudios Superiores (FATES) para acoger a los estudiantes de las Asambleas de Dios y de otras doce denominaciones en el país, constituyéndose pionera en emitir un título de nivel superior en Teología. Como resultado de su trabajo graduó a 657 licenciados en Teología y Biblia, la mayoría eran estudiantes cubanos, pero también culminaron estudios en este programa estudiantes de otras naciones que residían en el país. 

Bajo la cobertura de FATES los estudiantes no sólo tenían acceso a un programa universitario de pregrado, sino que contaban con otras opciones, entre ellas el programa de la Universidad de Canadá, que para esta fecha había cambiado su nombre por Máster College and Seminary; el Instituto de Superación Ministerial conocido por ISUM de las Asambleas de Dios para toda América Latina; y los estudios de post grado ofertados por la Facultad de Teología para América Latina con sede en Springfield, MO, EUA. 

Durante la reunión ordinaria del Comité Ejecutivo General de la Iglesia Evangélica Pentecostal de Cuba (Asambleas de Dios), celebrada el 12 de junio de 2009 en la ciudad de Camagüey, fue aprobada oficialmente la constitución de la Universidad Teológica Pentecostal de Cuba (UTPC) como restructuración y continuidad histórica de FATES. De esta manera surgió por vez primera en nuestra denominación una universidad teológica, se cierra la etapa de FATES y en su lugar se creaba la UTPC, aunque en ese momento no variaron sus programas de estudios de pregrado. No es hasta el curso escolar 2012-13 cuando inicia el nuevo diseño curricular de pregrado. 

Posteriormente en el año 2015, el Comité Ejecutivo General de la Iglesia Evangélica Pentecostal de las Asambleas de Dios en Cuba, presentó a la Conferencia General unificar todos los programas de estudios en una sola institución educativa con el nombre de Universidad Teológica Pentecostal de Cuba (UTPC). Bajo la Moción No. 23 titulada “Re-estructuración de la Educación Cristiana”, quedaba modificado el Artículo XIX de la Constitución General donde dice: “Se establecerán los sistemas de estudio que sean necesarios para la enseñanza de la Palabra de Dios… y por la Universidad Teológica Pentecostal de Cuba (UTPC)”.  Desaparece entonces la estructura de SECAD, se modificó el Artículo XIX y se declara como escuela oficial de las Asambleas de Dios a la Universidad Teológica Pentecostal de Cuba (UTPC). Dicha moción quedó aprobada por unanimidad y las estructuras que hasta ahora estaban independientes quedan incluidas en una sola. 

Ahora la UTPC está conformada por cuatro Facultades que responden a los niveles educacionales como sigue: (A) Facultad de Estudios Bíblicos y Ministeriales, (B) Facultad de Especialización Ministerial, (C) Facultad de Pregrado y (D) Facultad de Postgrado e Investigaciones. Estos programas de estudios se extienden a lo largo de todo el país a través de 17 Centros de Estudios Teológicos por medio de directores, representantes, metodólogos, maestros y estudiantes. Los últimos ascienden a la cifra de cinco mil entre todos los programas vigentes.

Los retos de cada momento histórico han sido diferentes. El desafío de abrazar la Missio Dei para el siglo XXI, no es igual al de las generaciones que nos precedieron. La sociedad cubana no escapa de estar sumergida en las mismas tendencias de la época postmoderna. Se vive en un mundo donde la ética es efímera y lo más importante es la autosatisfacción personal, donde la verdad no es más que “la adecuación de la mente a la realidad” , y las tendencias filosófico- culturales promueven el deterioro progresivo de la moral social. El presente siglo neoliberal, humanista, globalizado y pluralista con todas sus tendencias que alejan al hombre de Dios, retan al magisterio cristiano a un salto que le coloque a la altura de los desafíos del momento.

Este escenario permea a la comunidad eclesial y por tanto confronta a la educación teológica que se pregunta: ¿cómo lograr revertir en alguna medida los males de la posmodernidad? La respuesta sólo es viable desde un imperativo: Que la educación teológica retome el punto de partida; que sea capaz de acompañar a la iglesia en el cumplimiento de la Gran Comisión; que exprese con claridad el propósito de Jesucristo de edificar a su iglesia e impactar al mundo por medio de la predicación del evangelio ya que todo su esfuerzo resulta infructuoso si se divorcia de ese fin.

Retomar el punto partida es abrazar la historia trazada por el autor divino, quien la mueve como rueda a su perfecta voluntad. Negar esta historia sería como abortar el futuro. No hay dudas que el presente ha sido el resultado de innumerables manos que se sumaron a la labor educativa en cada momento histórico que les tocó vivir. La cuestión es entender hasta dónde hemos llegado y para qué estamos aquí; tomando en cuenta que cada etapa es resultado de haber sobreedificado, sepultando los errores del pasado y levantando nuevos estandartes de victorias. 
 

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